Dónde empezó todo
Desde que se electrificaron los hogares en la década de 1920, la seguridad eléctrica ha sido una necesidad creciente. Con la invención del primer interruptor magnetotérmico rearmable, patentado hace 100 años, Hugo Stotz hizo historia en 1924 y revolucionó el mundo de la seguridad eléctrica.
Hasta entonces, había que sustituir el fusible cada vez que se producía un fallo. La combinación de un dispositivo de disparo térmico y otro magnético en un sólo aparato se convirtió en el "interruptor termoelectromagnético", capaz de desconectar corrientes elevadas sin necesidad de sustituirlo repetidamente. La omnipresente y cómoda electricidad que alimenta las luces, frigoríficos y otros electrodomésticos que tan a menudo damos por sentados no sería posible sin este guardián oculto. Desconecta el circuito casi instantáneamente en caso de cortocircuito o sobrecarga, protegiendo a los ocupantes y sus pertenencias de incendios, descargas eléctricas y otros daños.
La producción de interruptores magnetotérmicos y dispositivos de protección modernos sigue el espíritu innovador de Hugo Stotz y se lleva a cabo no sólo en Heidelberg, Alemania, sino en todo el mundo.
Innovación en seguridad eléctrica
Desde la invención del primer interruptor magnetotérmico moderno, la tecnología ha evolucionado continuamente en entornos residenciales, comerciales e industriales, la estandarización y la modularidad, el diseño compacto y fácil de usar y la circularidad de los productos se cruzan con los requisitos de eficiencia energética, las consideraciones normativas y políticas y los cambios en el comportamiento de los consumidores. Hoy en día, la protección de línea completa, incluidos los MCB, RCD, AFDD y SPD, ofrece cada vez más rendimiento, menor huella de carbono y mayor conectividad para hacer que los edificios de todo el mundo sean seguros, inteligentes y sostenibles.
Garantizando la seguridad de las personas en todo el mundo
En nuestro mundo moderno, donde la electricidad alimenta casi todos los aspectos de nuestra vida, es crucial garantizar la seguridad de las personas y de su entorno. Los interruptores magnetotérmicos, que reaccionan a la velocidad del rayo ante cortocircuitos o sobrecargas, interrumpen la corriente en sólo 10 milisegundos, 10 veces más rápido que un abrir y cerrar de ojos. Cuando esto ocurre, el interruptor queda expuesto a un calor intenso que oscila entre los 5.000 y los 6.000 grados centígrados, temperaturas capaces de fundir rocas. Pero, a pesar de ello, ahora los propietarios sólo tienen que accionar el interruptor que se ha disparado y la electricidad vuelve a fluir.
Estos interruptores magnetotérmicos no sólo protegen millones de edificios, bienes y vidas en todo el mundo cada año, sino que también están preparados para mantener su papel vital en la protección de los sistemas eléctricos modernos durante el próximo siglo.
Centros de producción de interruptores automáticos de ABB