Sky Niessen aporta el toque de
modernidad a Lhardy, el restaurante más
emblemático de Madrid

Sky Niessen aporta el toque de modernidad a Lhardy, el restaurante más emblemático de Madrid

  • Sky Niessen ha sido la elegida para ser la cara visible de uno de los restaurantes más emblemáticos de la capital.
  • Propiedad de Pescaderías Coruñesas e inaugurado en el Siglo XIX, el restaurante Lhardy ha sentado en sus mesas a reyes, escritores, filósofos y aristócratas.

Encontrar un balance entre lo antiguo y lo moderno, entre lo funcional y lo estético, es siempre el mayor reto a la hora de emprender un proceso de reforma en una construcción histórica. Conseguir que un espacio disponga de unas soluciones y funcionalidades vanguardistas, sin alterar la estética y esencia del mismo, es el objetivo último de cualquier interiorista que se sumerja en un proceso como el que afrontó Fran Cassinello, Director en MANDALAY Antigüedades e interiorismo, en el Restaurante Lhardy.

Conocido por madrileños, visitantes habituales de la capital y, sobre todo, los amantes tanto de la buena gastronomía como de la arquitectura del Segundo Imperio, Lhardy es uno de los lugares más emblemáticos de la capital española.

En sus mesas se han sentado poetas, reyes, reinas, conspiradores y filósofos, sus paredes más que a ver visto pasar la historia de España, han sido protagonistas de la misma.

Niessen

De la misma manera que decíamos que conocer la historia de Lhardy es conocer la historia de los dos últimos siglos de España; con más de cien años de experiencia en el desarrollo de soluciones que mejoren la seguridad, confort y la calidad de todos los espacios, conocer la trayectoria de Niessen es sumergirse de lleno en la historia del hogar inteligente. Desde sus mismos inicios hasta la actualidad.

La filosofía de Niessen, que aboga por aunar tecnología punta con un diseño vanguardista, y aprovecha lo mejor de cada campo creando soluciones únicas, casaba perfectamente con el espíritu del proyecto.

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Así, Sky Niessen han sido la respuesta perfecta para ser la cara visible de la iluminación de unas estancias que, cuando vieron la luz por primera vez, aún quedaba una buena docena de años para que se registrase el uso de la electricidad en España.

Fran Cassinello ha confiado en los distintos acabados de Sky Niessen para dar un toque especial a cada uno de los espacios, eligiendo aquellos que más se adecuaban a ellos. De este modo, ha contado con acabados como el blanco, negro soft, oro envejecido, el tono verdoso de Comodoro y el tierra de Duna, entre otros, consciente de que, independientemente del acabado, todos ellos gozan de un diseño esbelto y equilibrado que garantiza una percepción visual de perfección en la decoración de cualquier estancia.

Aunque siempre que hablamos de Sky Niessen, nuestra mente vuela inmediatamente hacia unos interruptores que se han convertido desde su lanzamiento en la referencia para interioristas, decoradores y arquitectos, su gama de soluciones es mucho más amplia. En este caso, se ha dotado al restaurante Lhardy de reguladores de luz para led, tomas de corriente y tomas de corriente con doble USB.

Entrevista a Fran Cassinello

Fran Cassinello - Director en MANDALAY Antigüedades e
interiorismo
Fran Cassinello - Director en MANDALAY Antigüedades e interiorismo
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1. Cuando tuvo en sus manos el proyecto de la remodelación de uno de los restaurantes más emblemáticos de Madrid, ¿cómo abordó la problemática de actualizar el espacio y, a la vez, respetar la esencia del mismo?

Fue un gran reto, porque una parte de mí sabía que era uno de los proyectos más importantes de mi vida, y por otra, el peso de esa historia y también la trascendencia. Un poco de respeto y miedo sí que tuve cuando abordé el proyecto. Lo que pensé fue que tengo que hacer este restaurante como si fuera una intervención de cirugía estética. El reto de hacer la obra sin que casi se note que he pasado por ahí. Tengo que poner por encima de mi valía como interiorista lo que estoy haciendo.

Tuve que trabajar sobre lo que había, porque Lhardy era maravilloso y ha tenido un pasado esplendoroso, pero cuando nos llamaron a nosotros para intervenirlo estaba en un punto de no esplendor. Así, juntando cuatro pautas y cogiendo de aquí y de allá, he mezclado estilos, pero siempre con cuidado. Porque, aunque estés dentro de un estilo clásico no puedes salirte del isabelino, ya que puedes caer en la tentación de sobrecargarlo, y hay que serconscientes de que estamos en una España de esa época, y lo tienes que tranquilizar y lo tienes que españolizar. Fue un proceso que requirió mucha meditación, mucho pensar, mucho no dormir…, dedicarte a sentirlo, y tener mucha pasión y mucho cariño.

+2. Más allá de aunar tradición e innovación,¿cuáles fueron los principales retos del proyecto?

Los principales retos del proyecto fueron algunos de los que ya hemos comentado anteriormente, pero el principal reto que nos hemos encontrado es que, cuando afrontas una obra nueva tú sabes como la construyes, sabes lo que hay y lo que quieres hacer.

En este caso no ha sido así, sino que nos encontramos con una obra completamente protegida por patrimonio y que ha sido remodelada varias veces desde principios del siglo XIX. Así, hemos vivido situaciones en las que, por ejemplo, levantábamos una capa y encontrábamos una vidriera que llevaba ahí 150 años tapada. Una vidriera maravillosa que ha sido restaurada. Dada la importancia histórica del proyecto, todas las partes involucradas se esforzaron en trabajar artesanalmente para dar respuesta a las necesidades que iban surgiendo con, por ejemplo, el movimiento de las paredes.

3. ¿Abordó cada estancia como un proyecto independiente o se trabajó todo bajo una misma idea?

La respuesta es que un poco una mezcla, porque Lhardy nació en el número 8 de San Gerónimo y luego tuvo una ampliación al 10 y al 12. Y este 10 y este 12 son dos edificios diferentes, su época de construcción es completamente diferente. Parte del reto era adecuar esta ampliación y hacer de Lhardy todo uno, porque esta era, además, una de las principales demandas que tenían los clientes: que Lhardy era Lhardy y las ampliaciones no habían sido capaces de hacer que todo se sintiese como una unidad.

Así que quisimos hacer un hilo conductor de todo, en el que se notase la independencia de cada uno, que cada uno tuviera ese algo, ese saborcito, que hace que te apetezca ir a comer o a cenar a ese pequeño espacio privado más que a otro, pero que se englobas en todos bajo una identidad propia.

4. ¿Qué hace que la Sky Niessen fuese la idónea para ser la cara visible de la instalación eléctrica de este proyecto?

El primer punto a destacar, es que tuve la suerte de visitar la fábrica de Niessen en Oiartzun, San Sebastián, y conocer desde el principio hasta el final la tecnología, el catálogo, etc..., y además considero que esta serie tiene algo que me parece muy grande, y es el que es muy fina. Sky Niessen tiene muchas posibilidades, con lo que podía poner cosas como, por ejemplo, cargadores para el móvil y una serie de extras que aportaban el lujo que ha de tener un restaurante como Lhardy.

Esos extras hacen que un cliente pueda llegar y ver cubiertas ciertas necesidades, tener ciertas comodidades, que quizás no tiene en otros lugares.Y, por otra parte, el colorido, con muchas variantes preciosas como el oro envejecido, tono verdoso del acabado Comodoro…, de hecho, creo que hemos utilizado la gama completa, incluyendo los reguladores. Así que, para mí, ha sido el complemento perfecto para este proyecto.

Fran Cassinello ha confiado enlos distintos acabados de laserie Sky Niessen para dar untoque especial a cada uno delos espacios.

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